miércoles, 23 de septiembre de 2009

Consultorio médico con el Doctor Gregorio Casa

Buenas a todos. Soy el Doctor Gregorio Casa, y voy a resolver todas vuestras dudas médicas, sean de la índole que sean. Para que todos durmamos tranquilos por las noches sabiendo que esa manchita que nos ha salido... es un cáncer de tres pares de cojones. Voy a poner las primeras preguntas que me han llegado al consultorio.

El otro día practiqué sexo con mi novia, pero como no teníamos condones me puse una bolsa de pipas en el capullo. ¿La habré dejado embarazada?
Joder chaval, para tí la expresión "pasarlo pipa" es eso, ¿no?. Yo te hubiera recomendado mejor una bolsa de Pasarratos, que por lo menos viene mejor al tema. Ya me viene la duda de si usaste la bolsa de pipas peladas o las del piponazo. No sé si la habrás dejado embarazada, pero si lo has hecho ponedle de nombre Grefusito o Grefusita, según el sexo del bebé.

La otra noche me tomé 17 cubatas de Ron y tras hacerlo me sentí un poco indispuesto... como mareado... ¿Por qué será?
Pues no sé... que raro... ¿Cenaste algo en mal estado?

Doctor, mi hijo de 8 años no para de mearse en la cama todas las noches... ¿Qué puedo hacer para que no se mee más en la cama?
Que duerma en el water.

El otro día leí que beber alcohol era malo para la salud... ¿Qué me recomienda Doctor Casa?
Que deje de leer.

Doctor, ¿me puedo bañar con diarrea?
Joder que asco... pero si a usted le gusta...

Me pasa algo muy curioso... cuando me hago una herida o algo, me sale sangre... ¿Por qué será eso Doctor?
Pues a ver si va a ser del riego...

Hola, tengo 16 años y ante todo quiero decir que no soy gay. Pero el otro día durmió en mi casa Pablito y cuando estaba dormido le cogí el pene y se lo chupé. Me gustó mucho, pero en lo mejor se despertó y tuve que parar. ¿Cómo hago para que no se despierte?
En primer lugar, tu no eres gay... tu eres maricón perdío. Lo que te aconsejo es que no invites más a Pablito a dormir, porque le puedes crear un trauma el día de mañana.

Estoy asustada. Me han operado hace poco del corazón y me han puesto un marcapasos, pero creo que se han equivocado y no me han hecho la palanquita para cambiarle las pilas. ¿Cómo me las cambio?
Pruebe a desayunar un par de pilas alcalinas con el café. Su propio cuerpo las llevará hasta el marcapasos.

Me llamo Jenny. El otro día tuve sexo con mi pastor alemán y eyaculó dentro de mi vagina. Tengo un retraso y hace 3 días que no me viene la regla. ¿Estaré embarazada?
Jenny, que tienes un retraso es evidente. No hace falta que me lo confirmes. Te lo diré sin paños calientes... SÍ, estás embarazada. Prepárate a tener 40 cachorritos y a tener que darles de mamar a todos. Te recomiendo que te vayas buscando Iglesia y cura para que te cases con el pastor alemán cuanto antes.

Doctor, me acabo de tomar un chupito de absenta y creo que me ha roto el estómago...
Bueno, mientras no te rompan el culo siéntete afortunado...

Mi novia cuando llega al orgasmo grita mucho, muchísimo... nos oye todo el barrio. ¿Es malo esto?
Lo único malo que veo de que tu novia grite tanto cuando llega al orgasmo sea que la oigas cuando estés en el bar de la esquina. Entonces si que sería malo.

Y esto es todo de momento. Si queréis podéis ponerme alguna duda médica en comentarios y gustosamente os las responderé. Y una última cosa... si cuando abrazas a tu pareja y ésta tiembla... si sientes que sus labios queman como brasas... si su respiración se agita cuando estás cerca... si sus ojos se llenan de un brillo febril... APÁRTATE CORRIENDO! QUE TIENE LA GRIPE A!! Saludos amig@s!

viernes, 18 de septiembre de 2009

Imposible, improbable...

La Real Academia define la palabra imposible como algo que no tiene medios ni facultades para llegar a ser, o suceder. Y define a la palabra improbable como algo inverosímil, remoto, difícil o poco probable de que suceda.

Cuando me enfrento a algo que puede ser muy difícil de conseguir, de lograr, de hacer... no pienso que sea imposible... pienso que es improbable. ¿Por qué pienso así?

Improbable
era que David venciera a Goliat de una pedrada. Improbable era que España ganara por 12 a 1 a Malta. Improbable era que Nadal superara a Federer en el Nº1 de la clasificación. Improbable era que Del Potro ganara a Federer tras más de 2100 días invicto en esa pista en EEUU. Improbable era que un hombre pudiera pisar la Luna. Improbable era que un hombre negro fuera presidente de los EEUU. Improbable era que la vida en la Tierra evolucionara hasta llegar a lo que somos hoy. Improbable era que una periodista divorciada pudiera llegar a casarse con un príncipe. Improbable era que el Barcelona ganara el triplete... Todas estas cosas eran improbables... pero sucedieron.

Cuando nos enfrentamos a algo tendemos a tener miedo. Y este miedo es el que nos hace desistir. Tirar la toalla. El miedo es algo que debemos empezar a quitar de nuestras vidas. Librarse del miedo es como quitarse la ropa delante de alguien. Al principio cuesta, pero una vez empiezas sólo puedes hacer que seguir. Y cuando te das cuenta... el miedo ya no está. Ha desaparecido. Como esa ropa que un día dejas de usar.

Todos tenemos miedos. Unos más y otros menos. Miedo a no ser lo que un día pensamos ser en la vida. Miedo a no gustar. Miedo a sentirnos solos. Miedo a pasarlo mal. Miedo a morir... ¿Y sabéis qué? Yo me río del miedo. Una vida con miedo no merece la pena vivirla. ¿Para qué sirve el miedo? Sólo para no dejarnos hacer cosas. Cosas que deseamos hacer. Pero por miedo no nos atrevemos. Y la mayoría de las veces solemos tirar por el camino más fácil. Ese camino que no te hará feliz. Porque ese camino no es el que realmente queriamos tomar.

Y no lo digo yo sólo... lo ha dicho un tal Punset: "La felicidad... es la ausencia de miedo".

Todos tenemos algo en común. Nuestra vida. Y nadie nos dará otra. Nadie nos dará una segunda oportunidad. Yo vivo el día a día y disfruto todo lo que puedo. Y cuando me enfrento a algo... lo encaro. Lo intento vencer. Con dos cojones. Todos podemos conseguir lo que nos propongamos... pero para ello, todos debemos hacer una cosa antes... dar el primer paso... que es intentarlo. ¿Crees que es imposible lograr lo que te propones? Ya te he dicho cosas poco probables de ocurrir y ocurrieron... ¿Por qué no tú? Tú determinas lo que es posible o no. Imposible es una palabra fuerte utilizada por personas débiles. Todo es esta vida puede pasar... y mientras haya una pequeña posibilidad... una entre 50 mil millones de que pase... merece la pena intentarlo.

Porque imposible es... NADA.

PD: Va por tí Carlitos ;-)

viernes, 11 de septiembre de 2009

Viajar en avión da miedito

Dentro de un mes tendré que coger un avión. Me voy a Francia a pasar 5 días y a conocer entre otros sitios Amsterdam, París o Brujas. Coger un avión siempre suele dar un poco de cague, con eso de que si se cae ye quedas más tieso que un bizcocho caducao (Kike tranquilo que el nuestro no se caerá). Me gustaría comentar cosas que me han pasado en viajes de avión y curiosidades que veo sobre estos aparatos.

No entiendo como en los aviones se pueden perder una maleta. "Ay! que los cabrones me han perdido la maleta" Se puede escuchar en la terminal de muchos aeropuertos. ¿Y como es posible que se pierdan? Por culpa de los cabrones del mostrador. Tú le das tu maleta y ellos la revolean y le ponen una mierda de plastiquito. Que tu la ves irse y dices: "Hasta siempre". Un poco de seguridad hombre.

Luego tienes que pasar por el arco de detección de metales. Sitio en el que puedes ver a hombres con los pantalones bajados, sin cinturón y a un hombre con guantes manoseándolos. Por un momento crees estar en una película porno gay, pero no. Aquí se produce la primera comprobación de DNI. Te lo piden para saber si eres tú. Tú encantado se lo muestras y pasas a la zona de embarque. Aquí también suelen retirarte según qué objetos. Como desodorantes, cortauñas, biberones, botellas de agua... cosas que según ellos son "peligrosas" para un avión. Si claro... con un biberón y un cortauñas monto una bomba que ni McGiver.

Pasas a embarcar (no sé por qué se le dice embarcar a subir a un avión, pero bueno...) y te vuelven a pedir el DNI. Que tú dices: "Que soy el mismo de antes ¿eh?, ¿Tanto he cambiado?". Vaya tela si son desconfiados en las compañías aereas. Subes al avión y justo en la puerta están las azafatas con una sonrisa impresionante en la cara. Que tú te preguntas... ¿De qué coño se ríen tanto? Y te dicen amablemente: "Buenas tardes". Y mientras avanzas por el avión sigues escuchando atrás: "Buenas tardes.... buenas tardes...". Joder, en el avión somos 150, para mi que al último le dicen ya: "Pasa rápido coño!!".

Luego te sientas y empiezas a observar a tu alrededor. Ver quien está cerca tuya. Si ves a un moro con barba ya te preocupas. Pero de momento bien. Mi primer vuelo fue un Jerez-Madrid y estaba nerviosísimo. A mi lado se sentó un hombre mayor, de unos 60 años. Yo estaba temblando de los nervios y el hombre se percató y me dijo:
- Qué... ¿nervioso?
- Sí, bastante...
- ¿Qué es tu primera vez?
- No, ya he estao más veces nervioso...

El hombre era de estos típicos que cuentan cosas malas. Me contó que su hermano murió en un accidente de avión porque una gaviota se metió en el motor y se cayó el avión. Joder!! ¿Y para qué coño invertimos en misiles para luchar en las guerras? Que suelten bandadas de estorninos y que se caigan solos, ¿no?. Además de ser más baratos no los detectan los radares enemigos. ¿Cómo no lo han pensado las potencias mundiales?

Luego las azafatas empezaron a hacer esos gestitos explicando qué hacer en caso de que el avión se esté cayendo. Yo estaba ahí intentando quedarme con todo, apuntándolo incluso en un papel, y veo a la gente a su puta bola. Uno leyendo el Marca. El otro metiéndose el dedo en la nariz. Que yo me preguntaba: "¿Que os lo sabéis de memoria o qué?". Yo creo que la gente dirá: "Paso de ti, ya te preguntaré cuando se esté cayendo el avión". En una de las explicaciones, la azafata dijo que en caso de que el avión cayera al mar, debajo del asiento teníamos los chalecos salvavidas. ¿Caer el mar? ¿De Jerez a Madrid qué mar hay? Como no cayese en el Guadalquivir... Claro, me exalté y comencé a correr por el pasillo creyendo que me había equivocado de avión y que me iba a Nueva York. Una de las azafatas me dio un valium.

A continuación te habla el comandante. En mi primer vuelo (verídico) dijo lo siguiente: "Buenas tardes a todos, les habla el comandante Bustamante", con la consiguiente risa jocosa del pasaje allí presente. "Cántate algo comandante" gritó alguno por detrás. Yo estaba tan nervioso que no atinaba ni a escuchar. De hecho, cuando el comandante dijo: "Vamos a Madrid", yo con los nervios entendí: "Vamos a morir". Empecé a correr por el pasillo de nuevo gritando: "Socorro!! Vamos a morir todos!!". Otro valium para el cuerpo.

Una vez en el aire todo está tranquilo. Yo, entre los nervios que pasé y los valiums se me secó un poco la boca. Así que miré las listas de precios. Anonadado, asombrado, perplejo, compungido, con la boca abierta me quedé al ver semejantes precios. 5 euros una lata de Coca-cola!!! Claro, como ahí no puedes ir a otro sitio... Accedí y me pedí una latita. Cuando me la dan... la lata era mini-lata. La mitad de una lata normal, para que nos entendamos. Que le dije a la azafata: "Perdone, que se ha equivocao. Que me ha traído la lata de la enana de Gran Hermano".

Dolido aún por la clavada. Los nervios se me fueron al estómago. Necesitaba ir al baño. Entré e hice... cómo decirlo... defecar, obrar, plantar un pino, liberar a Willy, parir un negrito, practicar un exorcismo (sal de mi! sal de mi!), despedir al ministro del interior, darle gusto al caldo Roca, hacer conguitos naturales, reiniciar Windows, rescindir el contrato de Kaká... CAGAR para el que aún no lo haya pillado. Cuando terminé, me levanté y fui a tirar de la cadena pero justo con el dedo en el botón, me vino a la mente: "Estamos en el aire... ¿Dónde coño va la mierda aquí?". Me imaginé un boquete detrás de la cola del avión por el que salía la mierda. Me dio miedo de si aquello le fuera a caer a alguien en tierra y no tiré de la cadena.

Volví a mi asiento y el señor mayor estaba dormido. Roncando como una perra. Entre la estrechez del asiento. Los nervios. El viejo dormido. Los ronquidos. Estaba más perdido que Dinio en Pasapalabra. A todo esto, se me acerca una de las azafatas.
- Perdone... usted ha entrado hace poco al baño, ¿verdad?
- Emmm... sí...
- Y usted ha hecho de vientre, ¿cierto?
- ... (silencio) ... yo lo que he hecho es cagar, no sé...
- Sí eso... y no ha tirado de la cadena, ¿no?
- No... eso no...
- Pues que sepa usted que de eso que ha hecho usted dentro... ¡¡VOY A DAR PARTE AL COMANDANTE!!
- ¡Pues por mi como si se la das entera!

Y es que viajar en avión es, entre otras muchas cosas, entretenido. Y si alguna vez cogéis uno y os dicen que viajar en avión es el medio más seguro... miradle a los ojos y decidle: "Y UNA MIERDA!!"

viernes, 4 de septiembre de 2009

A tomar por artículo (IV)

Buenas a todos!! Después de las vacaciones aquí vuelvo yo, Joselito_Ristito para dar vida a este blog que sin mí sería como un jardín sin flores, como una playa sin arena, como Nacho Vidal si su nabo, como Falete sin su barriga... osea, nada.

Vengo a hablaros de las cosas que he vivido este verano. Un verano marcado por la crisis. Donde las playas estaban más vacias que de costumbre. Donde no había apenas arena, ni agua... ni pescaitos. Y es que me han pasado muchas cosas dignas de ser contadas.

He estado visitando la costa levantina en julio y he podido ver la cantidad de mierda que tienen las playas, sobre todo la de la Barceloneta. Si hay alguien de por allí que me esté leyendo sabrá lo que le digo. Me avisaron que la playa de la Barceloneta tenía mierda, pero no imaginé que tanta. Me ligué a una chati sueca que por tetas tenía dos balones de futbol y me la llevé a la playa a... hacer castillitos de arena. Dormimos en una hamaquita y por la mañana recién amaneciendo me quise dar un bañito. Cuando yo vi aquella orilla... gasas, compresas, condones, tampax, parches, jeringuillas... eso no era una orilla, era una farmacia. ¿Pero como puede ser la gente tan guarra en la playa? Y no me refiero a lo que le hice a la sueca por la noche, no... me refiero a tirar la basura. Coño! que para eso hay papeleras. Menos mal que el condón que pisé en la orilla era el mío que si no... menudo asco.

En el Caribe, donde también estuve, conocí a un español que estaba allí porque estaba estudiando la ciudad. Yo creo que estaba estudiando más a las mulatas que a la ciudad. Pero me contó que tenía un problema. Era eyaculador precoz. En cuanto la metía ahí... aquél hombre se iba, y no de la habitación precisamente. Yo le llamaba el hombre-telefonillo. Porque para él, el sexo era como hablar por el telefonillo...
- Abre
- ¿Ya?
- Si... ya.

En este punto os preguntaréis que como es posible que con toda la crisis que hay yo no haya parado de viajar. Que si España, que si Caribe... es porque me he buscado trabajos de verano. He trabajado de infinidad de cosas para buscar pasta para mi siguiente viaje. En el Caribe conseguí un trabajo, pero lo rechacé. Era un sitio donde se trabajaba con mucha presión y yo con tanta presión no puedo trabajar. ¿Que de qué era el trabajo? De buzo...

Estuve trabajando de recepcionista de un Hotel de 5 estrellas en Marbella, y conseguí odiar a todo aquél que llamaba por teléfono. ¿Por qué es tan desconfiada la gente cuando llama por teléfono? Hay gente que practica la regla de los 3 NO. Esto es...
- Hola, ¿está Paco?
- No
- ¿No?
-... NO
¿Qué coño esperas que responda? "Que siiiiiiiiii!!! que me estaba quedando contigo que si que está!" ¿A que muchos de vosotros también ha dicho alguna vez la regla de los 3 NO? Pues ya sabéis lo que no tenéis que hacer cuando llaméis por teléfono.

Estuve también de camping en Conil con unos colegas donde me lo pasé de muerte. Me pasó algo muy curioso en el supermercado de allí y es que necesitábamos sal para cocinar, así que me fui a la tienda. La chica que despachaba estaba... tremenda no, lo siguiente. Tenía unos pezones marcados en los que se podían colgar abrigos de pana mojaos. Pezones que podían rayar cristales... increíble. Con voz entrecortada, le pedí medio kilo de sal menuda. La chica cogió el saco de la sal, y con la pala empezó a ponerla en la bolsita para mi. Cada vez que metía la pala en el saco, sus dos pechos chocaban el uno contra el otro. Era hipnotizante. Madre mía, que malo me estaba poniendo... y ella venga a meter la pala y venga a chocar los pechos. Hasta que le dije:
- Oye... que me la estás poniendo gorda...
- No... si te la estoy poniendo menuda...
- Eso... QUE MENUDA ME LA ESTÁS PONIENDO!!!

Ay! los amores de verano. ¿Quién no ha tenido un amor de verano? Ese típico romance que tienes en la playa y que luego cuando vuelves a tu rutina no dejas de acordarte de él o ella. Yo también he tenido uno este verano. Conocí a dos gemelas, Laura y Clara. Tenían un apartamentito en Zahara. Yo me ligué a Laura. Madre mía menuda mujer. En uno de los momentos que Clara se fue, aprovechamos... me sentó en el sofá y empezó a hacerme una... como decirlo... manola, gallola, cambiar el agua a las aceitunas, menear la salchicha, ordeñar el cabezón de leche, jugar con el power ranger rosa, sube y baja el periscopio o el paraguas, Coca-cola Coca-cola Kas Kas Kas Schweppes, fabricar gomina natural, intentar sacar el Excalibur de la roca (sin éxito), hacer vomitar al cíclope tuerto y calvo... un PAJOTE para el que no lo haya pillado aún. Pues ahí estaba yo... sentadito disfrutando sin rechistar. Hasta que Laura vió por la ventana como su hermana Clara venía hacia la casa y me dijo...
- Ristito, que viene Clara!!!
- Pues tu sigue dándole que ya verás como viene espesa!!!!

Bueno amig@s. Se acabaron las vacaciones. Todos a volver a nuestras obligaciones. Con más o menos ganas, pero a volver. No tengáis mucho síndrome post-vacacional y no os olvidéis de vuestro amor de verano... porque lo bueno nunca acaba si hay algo que te lo recuerda. Un saludo y hasta la próxima... o no.

lunes, 31 de agosto de 2009

Cádiz... única e irrepetible

Para todo aquél que no lo sepa, yo soy de Cádiz. Ciudad milenaria e histórica, Cádiz es una ciudad preciosa. Está mal que lo diga yo que soy de aquí. Pero lo es. Muchos piensan que en Cádiz sólo hay paraos y flojos. Que estamos todo el día en chanclas y cantando chirigotas. Pero va mucho más allá. Cádiz tiene algo que todo aquél que viene y lo descubre por primera vez... repite. Será por algo.

En mis inicios con este blog puse un artículo dedicado a mi Cádiz. Y es que me gustaría que todos supieran qué es Cádiz y qué se cuece por aquí. El gran escritor Arturo Pérez Reverte escribió un artículo sobre Cádiz y la particular forma de ser que tenemos por aquí. El artículo se llama "Atraco en Cádiz" y dice así:

"Cádiz. Última hora de la tarde. Calle casi desierta, a excepción de David, hijo de mi amigo el artista gaditano, especialista en reconstrucción de uniformes históricos, Miguel Ángel Díaz Galeote. David, que tiene catorce años, acaba de salir del colegio y espera sentado en la parada el autobús que lo lleve a casa. Pasa algún coche de vez en cuando. Al rato, atento a la llegada del transporte, ve acercarse una bicicleta desde el extremo de la calle. Sin prestarle atención, sigue hojeando los apuntes que tiene sobre las rodillas, porque dentro de tres días hay examen y lo lleva crudo. Mientras tanto, despacio, la bici llega hasta él. David levanta la vista y comprueba que se ha detenido y que, apoyado en el manillar, lo observa un chico un par de años mayor que él. Uno de esos pishas gaditanos de toda la vida: moreno, escurrido de carnes, pantalones de chándal y camiseta del Cai. El recién llegado lo mira muy fijo. Tiene el aire clásico de los zagales duros de allí. Así que David, pese a ser un crío tranquilo, se mosquea un poco.
–Dame er dinero, quiyo –dice el de la bicicleta.


Los pocos coches que pasan no se percatan
de la situación; y aunque así fuera, que se detuvieran es otra cosa. David, que no tiene un pelo de cobarde, tampoco lo tiene de chuleta, ni de tonto. Sabe que allí solo, frente a uno de dieciséis años, va listo. Indefenso total. Así que lo mira a los ojos, procurando no mostrar más preocupación que la justa. –Sólo llevo un euro –responde–. Para el autobús. Habla con la calma de quien dice la verdad. El otro lo mira de arriba abajo, despectivo, apoyado en el manillar. Por un momento, David piensa en el reloj que lleva en la muñeca, regalo de sus padres. Espero que no le dé por quitármelo, se dice. Pero al otro sólo le interesa el metálico.
–Vacíate los borsiyos.


Resignado a lo inevitable, David obedece.
Deja los apuntes en el suelo y se levanta. Su único capital, el solitario y patético euro, reluce en la palma de su mano. Sin dejar la bici, el otro se apodera del botín. Luego se aleja pedaleando tranquilamente, haciendo eses por la calzada. David suspira, coge sus apuntes y echa a andar por la acera, en la misma dirección por la que se aleja el precoz chorizo que acaba de arrebatarle su capital. Media hora hasta casa, calcula. Algo menos si camina deprisa. A trechos se sorbe un poco la nariz. No está avergonzado –es un chaval sereno y sabe que la vida es así–, pero siente picado el orgullo. Si el otro hubiera tenido su edad, el euro habría tenido que quitárselo a golpes, si se atrevía. Pero las cosas son lo que son. Así que aprieta el paso, inquieto porque llegará tarde a cenar y su madre estará preocupada.
–¿Aónde vas, quiyo?


El joven atracador, que al volverse a mirar
atrás lo ha visto caminar, acaba de describir una curva con la bicicleta y ahora pedalea a su altura, mirándolo con curiosidad. Sin aflojar el paso, ceñudo, David responde.
–¿Dónde voy a ir? A mi casa.

–¿Andando?

–Me has quitado el euro.


El otro se queda pensando.
Luego le pregunta dónde vive, y David se lo dice. En la calle tal, número cual. Durante un trecho, el pisha sigue pedaleando a su lado, el aire reflexivo, mirándolo de reojo. De pronto frena.
–Sube, quiyo. Que te yevo.

–¿Qué?

–Que subas, oé.


Y entonces, David, con la naturalidad
de sus benditos catorce años, se instala en el único asiento de la bici y se agarra a los hombros del choricillo, que, de pie sobre los pedales, sin sentarse, lo lleva tranquilamente por la avenida, durante diez o doce minutos, hasta la puerta misma de su casa.
–Gracias –dice al bajarse.

–De nada, quiyo.

Y el joven atracador se aleja muy digno, pedaleando. Dicho en una palabra: Cádiz.
"


La semana pasada hice algo que llevaba un año pendiente en mi agenda. Irme al puente canal y hacerme fotos al atardecer. Si desde aquí me lee alguien que ha contemplado un atardecer desde aquí sabrá lo que digo. Es algo maravilloso. En pocos sitios se puede ver un atardecer así. Y lo dice alguien que ha visto atardeceres en sitios famosos como el Café del Mar de Ibiza, en Roma, la Costa malagueña, el puerto de Barcelona... pero éste es único. Cai se bebe el Sol... como dice la canción de la Niña Pastori.

Yo con la Caleta y el Balneario de la Palma al fondo

Atardecer en la Caleta con el Castillo al fondo

Y para finalizar, me gustaría poner un video de Cádiz. Al comienzo del video se ven las imágenes del lugar donde se ve esos atardeceres tan bonitos. La música es de Niña Pastori y Alejandro Sanz, Cai. A mi el video me pone los vellos de punta y me emociona muchísimo. Lagrimones como puños de Gasol caen por mis mejillas. Gracias a quien sea por hacer de Cádiz el lugar donde nací y por vivir en un sitio que si no es el paraíso... se le acerca muchísimo.



sábado, 29 de agosto de 2009

El último superviviente... ¿Realidad o ficción?

Hace unos meses zappeando una mañana de domingo de resaca di con un programa que rápidamente captó mi atención, el último superviviente, o Man Vs Wild en inglés. Un programa en el que un hombre llamado Bear Grylls (Oso Gris en español) se dedica a recorrer distintos parajes como el Amazonas, Siberia, el Desierto del Sahara... mientras enseña cómo sobrevivir... o intentarlo.

La verdad que el programa está chulísimo. El tío sólo con un cuchillo, una cantimplora y una yesca para hacer fuego es capaz de sobrevivir en sitios inhóspitos. En un primer momento no me lo creía del todo. Pensaba que los cámaras o el equipo que iba con él le podía dar comida y dormir en tiendas por la noche (cosa que no se ve en el programa y que da lugar a dudas). Pero la gran aceptación mundial que tuvo la serie y las críticas buenas y la cantidad de seguidores que tenía por internet me hizo creer que estaba ante un auténtico crack de la supervivencia. Videos como el siguiente me dejaban asombrado...



El tío tenía los cojones de abrir un camello y meterse dentro para evitar tormentas de arena. Cada programa tiene algo de este Oso Gris que te deja asombrado. Sólo tenéis que ver un episodio para daros cuenta de las cosas que hace este crack.

Pero últimamente corre por internet varios rumores de que lo que hace Oso Gris no es tan de superviviente. Dicen que exagera las situaciones y que en algunos casos está todo preparado. De hecho ya circulan videos por internet probando que algunas cosasque haceno son tan peligrosas como él dice ser.



Aquí podemos ver como un aficionado se graba en la misma grieta que Oso Gris pasó avisando que era muy peligroso, cuando en realidad era una grieta que se cerraba más allá con una carretera a no más de 200 metros de allí. Vamos... una trola como un castillo.

En la Wikipedia informan de que varias cosas estaban preparadas, como aquella vez que se bebió su propia orina o pasó a través de un volcán con gases venenosos. Y es que de lo que sale en la tele nos tenemos que creer la mitad. Aun así el tío hace cosas de verdad que son de mucho mérito. Eso es indudable. Pero que no exageren tanto que luego los pillan y pasa lo que pasa.

Y es que el verdadero superviviente debería ser el cámara que va siempre con él, que hace lo mismo que el Oso Gris... tirarse a pantanos, trepar por árboles, meterse en aguas sucias, bañarse a -30º... todo eso, pero con una cámara en las manos. Eso sí que es de crack.

domingo, 23 de agosto de 2009

Las cosas que tiene la vida...

En estos tiempos que corren, en los que es casi imposible encontrar un trabajo, en los que estamos casi todos puteaos por la crisis... ¿Creéis que estáis mal? pues os voy a contar una historia que os hará daros cuenta de que la cosa podría ser mucho peor.

Cuenta la historia que en un pueblecito de España vivía una mujer mayor sola. Una mujer que en su vida había probado hombre. Virgen hasta la muerte. Especial... tenía sus cosas como toda mujer mayor, pero ésta aún más. Católica y practicante como la que más. Creyente en Dios todopoderoso. No faltaba un domingo a misa. Esta mujer sólo tenía una sobrina como familia. Vivía sola y viendo que ya le quedaba poco de vida escribió una serie de cosas en un papel. Cosas que quería que no faltara en su velatorio.

Lo dejó todo dispuesto. Las coronas que tenían que aparecer. El cura que tenía que hablar y qué decir. El ataúd y la mortaja que llevaría. TODO listo. Pues bien, un buen día (o malo según se mire) esta mujer se muere. Las vecinas llamaron a la sobrina para que viniera y preparara el velatorio y entierro con todas las cosas que su tía quería. La mujer anciana yacía muerta en su cama, mientras la maquillaban para la capilla. Mientras, su sobrina leía punto por punto el papel que su tía escribió en vida para que no faltara de nada. Y vió que en el último punto, su tía declaró que le gustaría llevar como mortaja el vestido que estaba dentro del armario en una bolsa. La sobrina buscó en el armario y de dentro de una bolsa sacó algo que la dejó sorprendida. Era un traje de flamenca.

Todos se sorprendieron de que la anciana quisiera llevar como último traje un vestido de flamenca, con sus lunares y todo. Pero como era su último deseo así hicieron. No le faltó detalle. Le pusieron el traje de gitana. Los pendientes. Hasta la peineta le pusieron a la anciana fallecida. El rumor en el velatorio era constante. Todos los habitantes del pueblo que pasaron por allí a despedirla no dejaban de salir de su asombro de ver a la mujer vestida de gitana dentro del ataúd.

Por fin la enterraron y le dieron el último adiós. La sobrina volvió a casa de su tía y empezó a recoger la casa para dejarla limpia y tirar lo inservible y recoger las últimas cosas de su tía. Estaba limpiando el armario y de dentro sacó una bolsa con unas letras escritas..."MORTAJA" ponía. La sobrina tragó saliva, y nerviosa abrió la bolsa para ver su interior... dentro había un hábito de monja.

Con las prisas no se dio cuenta que había otra bolsa y la pobre anciana, cuyo deseo era morir vestida de monja para recibir a Dios... finalmente acabó vestida de flamenca con peineta incluida. Para que veáis que ni muerto puede decir uno que está tranquilo. Ahí yacera la mujer para toda la eternidad, vestida de flamenca. No sé vosotros, pero yo desde luego me he reído al escuchar la anécdota.

Si veis que estáis mal... pensad en la pobre viejecita y deciros a vosotros mismos: "Podría ser peor... qué coño!"