La rutina. Vivimos nuestras vidas ajenas a ella, la mayoría de las veces. Pero la rutina es una compañera de viaje que llega sin avisar. Apenas la notas cuando ya está asentada en tu vida. Y si la tienes contigo... tienes un problema. Y de los gordos. El día menos pensado te la ves por cualquier lado. En el sofá, en la tele, en la cama, en un paseo, en los ojos de tu pareja, en un despertador. Es como esa mosca molesta que pulula por nuestra mesa en verano y no te deja tranquilo. Tu la intentas espantar, pero con hacer un aspaviento no basta. Ojalá fuera tan fácil.La rutina puede llegar de muchas maneras. Tanto a una persona sola como a una pareja. Pero en ambas puede ser mortal. Para las parejas, o para el amor, mejor dicho, puede llegar a ser el fin. La rutina es la única que puede acabar con el amor. Absolutamente ningún sentimiento puede matar el amor. Ni el odio, la ira, los celos, el egoísmo, la indiferencia, la tristeza... todos pueden vencerse con el amor puro y verdadero. Pero una rutina puede acabar con un amor de muchos años. Pero, ¿cómo notas que la rutina ha llegado a tu pareja?
Cuando un plan con tu pareja se convierte en un problema. Cuando prefieres quedarte en casa tranquilo a tu bola que hacer algo con la otra persona. Cuando quedáis y sólo hablais de vuestro día y poco más. Cuando váis a la playa y habláis sólo de que hace muchas olas y que hace mucho calor. Cuando veis una peli en el cine y volvéis a casa en el coche o andando sin hablar, o hablando sólo de que la peli ha estado bien. Cuando ya no miras el móvil para ver si tienes algo de tu pareja. Cuando te pones más contento cuando te llama un amigo al que hace tiempo que no ves que a que te llame tu pareja. Cuando vuelves a casa y sólo le dices: "Hola..." y no os dáis un beso. Cuando ya no os hacéis carantoñas como antes. Cuando ya no te queda cosas que conocer de tu pareja. O cuando no quieres seguir conociendo nada más. Cuando pasáis más tiempo en silencio que hablando. Cuando hay más discusiones que planes conjuntos.
Pero también existe rutina para esa persona que está sola. Cuando el despertador siempre suena a la misma hora día tras día. Cuando te levantas con la misma cara de agobio y sin ilusión. Cuando recorres el mismo camino hacia el trabajo día tras día. Cuando vuelves del trabajo y te echas en el sofá a ver la misma mierda de siempre. Cuando te acuerdas de la persona con la que ya no estás día tras día durante meses. Cuando relees los mensajes de cuando estábais juntos. Cuando lloras en tu almohada pensando en algo ya pasado.
Amigos... aquí no estamos eternamente para estar jodidos tanto tiempo. Hay que evitar la rutina. ¿Y cómo? Haciendo que cada día sea diferente el uno del otro. Haciendo planes. Teniendo proyectos. Un solo proyecto es capaz de crear una ilusión tan grande que la sonrisa no se nos va de la cara cuando pensamos en él. Haciendo que la vida con nuestra pareja sea emocionante y no monótona. Cualquier juego, cualquier detallito tonto puede alegrar un día. Escribir algo en el espejo del baño. Ponerle una carita feliz con mermelada en su tostada. Una rosa en su almohada. Unas cosquillas. Un paseo viendo el atardecer. Unas fotos para el recuerdo.
A mí me da igual no tener el mejor trabajo del mundo, ni el mejor pagado. Si con ello yo me levanto por las mañanas con una sonrisa, con ganas de ir a trabajar porque me divierte lo que hago y a lo que me dedico. En la vida hay que hacer lo que a uno le gusta, no lo que nos obliguen a hacer. Porque si hacemos cosas que no nos gustan, acabará llegando el momento en que la rutina se instalará de nuevo en nuestras vidas y nos amargarán y hará sentirnos mal. Nunca es tarde para ser feliz. Nunca es tarde para hacer lo que queremos. Aunque tengamos 50 años. Si algo nos gusta tenemos que hacerlo. Porque aquí estamos para ser feliz. No para hacer de nuestra vida un martirio.
¿Que no sabemos si seremos feliz sin esa persona con la que ya existe la rutina? ¿Sólo estás con esa persona porque tienes miedo a estar sol@ y no ser feliz? Ya sabes que con esa persona NO serás feliz. Fuera hay miles de oportunidades de ser feliz. En tu mano está qué decides. Si seguir viviendo el resto de tus años con la rutina. O despertarte por la mañana con una sonrisa y con ganas de vivir el día. Yo tengo claro qué elegir. Y es vivir la vida lo mejor posible. El tiempo se escapa y la vida se acaba. Así que ponlo en práctica... y vive el día como si tú lo inventaras. Ya estás tardando.