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sábado, 11 de septiembre de 2010

¿Por qué no soy feliz?

Leí el otro día un artículo en el Diario El País, titulado "¿Por qué no soy feliz?" y me gustó mucho las historias que contaban. Aunque sabemos que tenemos que sonreír, que tenemos que intentar ser feliz a pesar de algunas cosas que nos pasen, a veces, hace falta que nos lo pongan por delante para concienciarnos. Pongo dos historias de todas las que cuentan para que las leáis.

Pilarín Romero de Tejada

"Si tu objetivo es el amor, tu resultado será la felicidad"

89 años. Viuda. Jubilada. Gracias a su marido, con quien estuvo casada 60 años, aprendió a "amar incondicionalmente".

"Recuerdo haber sufrido mucho en mi infancia. Mi madre murió cuando yo tenía dos años. Ya en el colegio, les preguntaba a mis amigas qué sentían al abrazar a sus mamás. Y a los 10 años perdí a mi padre, que era mi referente. Además, por aquel entonces estaba llena de carencias y complejos. Me veía muy fea. En comparación con mis hermanas, que eran todas rubias y guapas, me sentía un bicho raro. Y así, huérfana y sin autoestima, me sentía tan triste que lo veía todo negro. Pero esta visión distorsionada cambió a los 17 años, cuando conocí a Alberto, el hombre de mi vida. A su lado comprendí que yo no era feliz porque no me quería a mí misma. Por eso era tan dependiente del amor y la aprobación ajena. Empecé a mimarme y a verme con otros ojos. Dejé de decirme cosas feas y comencé a sentirme más bonita. Y en la medida que me fui sintiendo mejor conmigo misma, me di cuenta de que este bienestar se multiplicaba cuando amaba a las personas que me rodeaban. Así fue como poco a poco mi egoísmo murió de inanición. Alberto falleció en mis brazos hace casi dos años. Entonces pensé que no sería capaz de soportarlo. Que me marchitaría como una flor a la que le han quitado su agua y su luz. Pero no. Viví el duelo con agradecimiento por la maravillosa vida que pasamos juntos. Él ha sido mi gran maestro y mi gran amor. Junto a él aprendí que nadie ni nada puede hacernos tanto daño como nuestros pensamientos. Y que lo importante no es qué pueden hacer los demás por nosotros, sino qué podemos hacer nosotros por los demás. La vida es tan sabia y generosa que no nos da lo que queremos, sino lo que necesitamos para aprender a ser felices por nosotros mismos. Además, si encuentras el bienestar dentro de ti, todo lo demás viene por añadidura. Y esto que es muy fácil de decir, da para unos cuantos años de aprendizaje. Y por favor, no me creas... Experiméntalo por ti mismo".

Albert Figueras

"El secreto de la felicidad consiste en valorar tu vida tal como es"

48 años. Vive en pareja y tiene dos hijos. Médico y divulgador. Durante años ha estudiado qué dice la ciencia sobre los pilares del auténtico bienestar.

"Antes solía creer que la felicidad era un estado de gracia que muy pocos podían alcanzar. Y que para ser uno de esos privilegiados tenía que seguir el modelo determinado por la sociedad: estudiar una carrera universitaria, conseguir un buen trabajo, comprar una vivienda, casarme, tener hijos... No es que me sintiera especialmente infeliz, pero mientras iba recorriendo ese camino tenía la sensación de no ocupar todavía 'el podio de los felices'. Mis días estaban marcados por el hastío que te invade mientras esperas, sin saber demasiado bien el qué. Tal vez fue por eso por lo que empecé a interesarme por las bases neuronales de la felicidad. La ciencia dice que percibimos cómo nos sentimos gracias al contraste. Así, cuando alcanzamos cierta riqueza externa es más fácil darnos cuenta de nuestra pobreza interior. He aprendido que la felicidad -quizá provocada por una sustancia llamada oxitocina- consiste en apreciar las pequeñas grandes cosas que nos pasan cada día. Y que esos breves instantes se escapan fácilmente cuando aparece el deseo de querer que suceda algo que no está sucediendo. El deseo pone nuestro centro de atención en lo que no tenemos, en lo que nos falta, en lo que podría ser mejor, causándonos grandes dosis de sufrimiento. El deseo nos lleva a regodearnos en recuerdos pasados y a fantasear con ensoñaciones futuras, perdiéndonos por completo el momento presente, que es el único donde sí podemos conectar con la felicidad. El reto consiste en no dar nada por sentado, valorando todo lo que forma parte de nuestra vida. Más que nada, porque lo que se valora se disfruta mucho más, mientras que lo que no se valora se termina perdiendo".

Ser feliz es algo que todos anhelamos. Algo que buscamos insistentemente. Pero como bien dice el artículo, la buscamos según lo que la sociedad determina, y eso es lo que nos impide ser feliz. Porque no debemos buscar la felicidad allá donde nos dicen. Allá donde nos enseñan. Debemos buscarla en nosotros mismos. En hacer lo que queremos, no lo que nos obligan a hacer. Sentirse bien con uno mismo es el primer paso para empezar a ser feliz.

La mayoría de veces, al imponernos una meta como puede ser "Ser feliz" nos ponemos una barrera tan grande que nos hace imposible el saltarla, creándonos ansiedad y sufrimiento. A veces parece que nos encante sufrir, porque en lugar de mirar adelante, nos revolvemos en nuestro sufrimiento, lo que nos impide pasar al siguiente nivel y por tanto, empezar a ser feliz. Cuando nos duele la cabeza, tenemos dos opciones, quejarnos una y otra vez de que nos duele y no hacer nada para que ese dolor se vaya (sufrir) o descansar un ratito y tomarnos una pastilla (luchar contra él). Todos tenemos claro lo que hacer cuando nos duele la cabeza... tomarnos una pastilla, no queremos sufrir. ¿Por qué hacer entonces lo contrario en otros aspectos de la vida? ¿Por qué no tomamos remedio y seguimos sufriendo sin parar? El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. No lo olvidéis.

Para el que quiera leer algún caso más:
http://www.elpais.com/articulo/portada/soy/feliz/elpepusoceps/20100808elpepspor_9/Tes